¿Qué comemos hoy?

Cocinar la comida y la cena cada día es una tarea pesada porque es muy repetitiva. Pero muchos de vosotros estaréis de acuerdo conmigo en que hay una tarea peor que cocinar: ¡pensar qué cocinar!

Y es que las tareas psicológicas a veces son más pesadas que las tareas físicas. La cosa es que la mayoría de nosotros hoy en día llevamos un millón de cosas en la cabeza “que si el trabajo tal, que si tengo que pasar por el banco, que si tengo que comprar tal cosa, que si hacer esto otro” (sobre todo las mujeres que queremos abarcarlo todo) y de repente llegas a casa y dices “¿Y qué hago de comer?” y te quedas en blanco, y abres la nevera para pensar (se piensa mejor con la nevera abierta), y nada, que la mayoría de días acabas haciendo pasta o pollo a la plancha, y alguna semana has pensado “tendré ya cara de pollo” ¿alguna vez te ha pasado esto?

Y seguro que hay semanas en la que has acabado tirando esas verduras que compraste y se te olvidó cocinar, o algún pescado que se quedó solitario en algún rincón de la nevera secándose como una pasa…

Bueno mi chico y yo hemos encontrado una solución para este problema que, una vez que te acostumbras, es tremendamente cómodo!! Consiste en hacer un planning semanal de comidas.

Lo primero que necesitas para esto es un calendario en la cocina, debe ser mensual, de los que tienen hueco para escribir (si no tienes ninguno de publicidad puedes descargarlo aquí).

Entonces, el día antes de hacer la compra, coges el calendario y apuntas las comidas y cenas a partir del día siguiente y durante una semana. Por ejemplo nosotros compramos el lunes, entonces el domingo nos sentamos 5 minutos y hacemos el planning desde la cena del lunes hasta el final de la semana.

Echa un vistazo a la nevera a ver si tienes cosas para usar, por ejemplo si te ha quedado un trozo de pollo y una lechuga pues pon un día una ensalada de pollo. Intenta hacer una dieta equilibrada, yo pongo en las comidas un día legumbres, dos días pescado y dos días carne (alternando), y por la  noche suelo poner verduras asadas, hervidos, ensaladas etc. Y una vez hechos los menús, a partir de esto haces la lista de la compra revisando qué necesitas para cada comida.

Esto suena muy estricto, pero no hay que seguirlo a rajatabla, nosotros solemos improvisar cambios durante la semana; si un día no tenemos ganas de comer las lentejas porque hace mucho calor pues se cambia por la comida de otro día. O si mi madre me llama para ir a comer porque ha hecho cocido con pelotas pues ya se puede acabar el mundo que eso no me lo pierdo. Y los fines de semana como siempre nos sale algún plan pues solemos dejarlo vacío, o ponemos dos comidas para todo el finde y ya lo vamos ajustando. Además ¡siempre debe haber algo en la despensa para emergencias! Yo suelo tener siempre noodles, escalivada, sopita congelada y esas cosas.

También es útil el calendario para apuntar los compromisos y las citas importantes (el dentista y esas cosas).

De esta manera solo te rompes la cabeza durante un ratito y ya tienes la semana lista y organizada. Cada día mientras desayunas echa un vistazo al calendario por si tienes que sacar algo del congelador (yo tiro mucho de congelador).

Al principio da un poco de pereza, y se te olvida algunas comidas que sabes haces pero cuando te acostumbras es bastante automático. Nosotros hemos acabado apuntando en una hoja todas las comidas que sabemos cocinar para tener más variedad a la hora de hacer el menú.

Para las familias con hijos este método es ideal ya que los hijos pueden participar en la confección del menú, puedes decirles “el martes toca comer algo con pescado, ¿qué te apetece?” Y que elijan ellos, de esta forma llevarán una dieta equilibrada y no tendrán excusa para no comerse el pescado si lo eligieron ellos.

¿Y tú qué cocinas? ¡Cuenta !

calendario comidas

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5 pensamientos en “¿Qué comemos hoy?

  1. …al entrar en el baño, había una nota en el espejo.

    David, sigue tu instinto y si no se te ocurre nada…mira en la nevera— esa mala letra decía había vuelto a escribir medio dormida. El pijama mojado, después de haber decidido bajarnos a media noche a la piscina, sirvió como el mejor de los confidentes.

    Mmm, pero,,,,,me había vuelto a adelantar. Esta vez los pétalos eran de las amapolas que sugerían sutilmente el camino desde la entrada hasta “el destino”.

    Ya no recuerdo si fue al buscar la sal para poner unos granos sobre la carne, al tiempo que fundía con el queso y la miel, o mientras buscaba los pimientos del piquillo que adornarían bajo las almendras.

    Estaba ahí, sobre la nevera…. Un calendario semanal repleto de anotaciones!!

    Tiiiiiiiiiiii—-suena el fono.
    …me muero de sed, me ofrece sus labios caballero?—me decía la voz más tierna del mundo.

    ¿De qué parte de su alma desea desprenderse en pago? – pregunté.

    Nica subía por las escaleras después de la clase de spinning y mi mente no resistía saber qué era tan importante como para haberlo grabado con tinta sobre el papel.
    Corrí al frigorífico para saber la nueva locura que se le había ocurrido esta vez a mi chica.

    Vacilé, retrocedí y pensé que sería más divertido que ella me sorprendiera,..quizás era la combinación de palabras que teníamos que evitar decir mientras sonreíamos, nos amábamos o jugábamos saltear palabras a besos con la velocidad a la que se deslizan las caricias.

    Me encantas—-le susurré, cuando como siempre, se acercó a mí, sin saludar, sin palabras y se quedó ahí, fundida en mis brazos.

    Eres mala, y sabes cómo castigar mis sentidos—le reprochaba oliéndola a besos, mientras su sonrisa picarona denotaba que conocía mi debilidad por los perfumes.

    Entramos a la cocina y me enseñó un calendario de comidas, mientras lo adornaba a corazones mimando el bolígrafo entre sus dedos.

    Ja, ja, ja — Creo que no se pudo contener más de dos minutos la risa y admitió que su madre la había obligado a planificar lo que nos tenía que apetecer comer día a día.

    Ya sabes lo que se aburre en casa—me susurró al oído, sugiriendo que le teníamos que buscar alguien que le hiciera vibrar nuevamente, hasta el punto de vivir cada instante feliz y que se enganchara a disfrutar de cada instante hasta el punto de no perder el tiempo con cosas así.

    Hoy toca pizza — le respondí, cuando me gritaba desde el baño que hoy venía su madre a comer y que había que contentarla!!.

    Hacía años que no amasaba y me encantó perder mis manos entre la masa de aquella pizza que comencé a elaborar.

    Joderrrrrr!!!—pegó un grito Nica, cuando al acercarse envuelta en la toalla, junté las manos, soplé y la harina hizo el resto, jajaja. Ahora no recuerdo si las anchoas acabaron deslizándose por mi espalda y las aceitunas compartidas entre nuestros labios.

    Desde entonces no apuntamos sobre un papel cuando apetece besarnos, cuando mis manos se funden, cuando estiramos el hilo que une nuestros meñiques ni cuando nos apetecerá comer pizza jajaja o alcachofas.

    Preferimos no apuntar instantes, vivirlos, descontar minutos, descorchar besos y programar los relojes para que avancen al revés…

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