Los elementos

Estoy haciendo un curso de Coaching Competecional (es el nuevo nombre que recibe el Coaching Educativo) con Cristina de Arozamena. Es el tercer curso que hago con ella, hice otro también de Coaching y uno de comunicación que me encantó.

Para quien no sepa qué es el coaching diré que es una forma de ayudar a alguien, conociendo su objetivo y acompañándolo a darse cuenta de qué debe hacer para conseguirlo. Sin dar consejos, ni órdenes, sin decir “tienes qué”, simplemente ayudar a esa persona a que se dé cuenta de las cosas por sí misma, y que lo consiga. Esto se consigue mediante la motivación, la valoración, el fomento de sus talentos, haciendo las preguntas correctas para que la persona “se de cuenta”.

Bueno pues este curso está resultando interesante y me estoy divirtiendo. Lo bueno de Cristina es que siempre te enseña algo nuevo, que no sólo te sirve como coach para ayudar a los alumnos, sino que también sirve para conocerte mejor a tí mismo y a las personas que te rodean.

En esta edición hemos aprendido a identificar los elementos de las personas. Sí sí, los elementos, como el Capitán Planeta. Es una metáfora para conocer el estilo de cada persona en su forma de ser y de afrontar las cosas. El significado de cada elemento es el siguiente:

  • tierra: es una persona muy sensata y razonable. Con los pies en la tierra!
  • agua: es alguien muy tranquilo y sereno, no suele alterarse.
  • fuego: una persona pasional e impulsiva.
  • aire: alguien creativo, con mucha imaginación, que sueña y divaga.

Evidentemente cada uno tenemos un poco de cada elemento, sobre todo si somos personas adaptables y sabemos cuándo debe predominar uno u otro. Pero admite que ya te has dado cuenta de que hay alguno que predomina, en tí o en alguien que conoces, ¿verdad?

Imagen de Laika Astral

Imagen de Laika Astral

¿Cómo aplicar esto de forma práctica? Por ejemplo si eres una persona agua y tratas con una persona fuego debes llevar cuidado porque puedes apagarlo. Es mejor sacar tu parte fuego (por pequeña que sea) para empatizar mejor. Hay muchas combinaciones posibles, es curioso pensar en ellas.

Yo he estado pensándolo y creo que soy así: 60% tierra, 30% fuego y 10% aire. Y creo que el agua se ha secado o algo porque no tengo jajaja!

Y Mateo pues creo que es: 70% agua, 30% tierra, y muy poquito fuego y aire.

Tal vez la parte de la tierra sea la que tenemos en común, y el resto de elementos nos complementen y por eso nos llevamos tan bien 🙂

¿Cuál crees que es tu elemento predominante?

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El dilema de los pescados

A casi todo el mundo le gustan los peces. Son de colores, bonitos, es relajante verlos nadar… y  es encantador verlos en un acuario, buceando en el mar, en los reportajes de la 2 justo antes de la siesta o en una pecera. Pero a la hora de comérselos… aha!! Cuánta gente hay que dice “yo no como pescado, es que no me gusta” o “a mí me gusta el pescado pero es que es un rollo cocinarlo”.

Cuando pensamos en pescado imaginamos esos  animales con escamas sobre el hielo de la pescadería que te miran con ojos saltones. Pero hay muchas clases de pescado, así que si queremos estar sanos sanotes hay que descubrir los tipos de pescado que sí que nos gusta.

By Brocken Inaglory

By Brocken Inaglory

Se debe comer pescado unas 3 veces por semana, sobre todo pescado azul (no es que sea de ese color, sino que es un tipo de pescado más graso, por lo tanto con mayor aporte de omega 3). Así que habrá que hacer algo con esto no?

La mayoría de jóvenes cuando se independizan apartan el pescado de su dieta, porque no les gusta o no saben cocinarlo. ¿Te pasa esto a tí? Lo mejor es que hagas una lista de los pescados o mariscos que soportas comer. Si te sirve como idea, algunas formas de tomar pescado para los que no soportan las espinas ni verle la cabeza al pez son las siguientes:

  • Boquerones en vinagre. En mercadona los venden hechos, y muy ricos. Es pescado azul.
  • Calamares o sepia. En todas sus variantes. Puedes comprarlo limpio y echarlo en la sartén, o a la romana, o pedirlo en un bar!
  • Varitas de merluza. Sí, las congeladas, están pensadas para los niños pero no nos engañemos… ¡nos gustan a todos! Las puedes hacer al horno o en la sartén.
  • Surimi. Son esas varitas de cangrejo rosa y blanquito que están tan ricas en la ensaladilla de marisco. ¿Has probado a cortarlo en tiras y cocinarlo en la sartén con un poco de pimentón? ¡Está muy rico!
  • Salpicón. Es una ensalada de verano. La puedes comprar hecha o hacerla tú (solo para usuarios avanzados). Lleva pulpo o pota (lo venden congelado, limpio y troceado), surimi, tomate natural, pimiento (a mí me gusta ponerle el de piquillo que venden en bote, pero natural también sirve), cebolla tierna y olivas. Todo a trocitos pequeños, con un poco de aceite y sal.
  • Atún. Del de la lata, sí ese. En bocadillo, en pizza, en ensalada etc etc etc. Es pecado azul.
  • Caballa en conserva. Está muy buena y hay un montón de variantes: en aceite, con tomate, en salsa, al natural… ideal para una noche que no tienes nada para cenar, eso y un poco de pan y companaje. Es pescado azul.
  • Gambitas peladas. Las venden congeladas y peladas, el colmo de la pereza. Cuidado que están crudas, cocinarlas es un detalle importante o tus invitados podrían llevarse una sorpresa (lo digo por experiencia).
  • Salmón ahumado. Buenísimo con tostadas y mantequilla, o en ensalada, o en un bocadillo. Es pescado azul.

Ya puedes añadir estas comidas a tu lista. Ah ¿que aún no tienes una lista con las comidas que eres capaz de hacer? ¿A qué esperas? Seguro que así te resultará más fácil tomar pescado y marisco al menos un par de veces a la semana.

Si se te ocurre alguna otra forma -no traumática- de tomar pescado o marisco haznoslo saber 😉

TDAH y niños inquietos

El TDAH es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, una afección cada vez más común, no es que antes no existiera, sino que no se conocía y por lo tanto no se diagnosticaba. Este trastorno aterroriza a los padres a veces (“por favor que mi hijo no lo tenga”) y los tranquiliza otras veces (“mi hijo es muy nervioso, seguro que tiene TDAH”) puesto que, en ocasiones el diagnóstico de este trastorno les permite justificar el comportamiento nervioso, el fracaso escolar y pueden pautarles una medicación para relajarlos.

Indagando por internet he encontrado información interesante sobre el TDAH: “Este síndrome afecta entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. Es una afección hereditaria en un 80 % de los casos. Los niños con TDAH generalmente empiezan a andar precozmente, pero más que andar lo que hacen es correr -como si tuvieran un motor dentro-, refieren algunos padres. En sus inicios escolares tienen problemas con la lectoescritura y la matemática, habilidades que requieren un esfuerzo de concentración más prolongado. A pesar de esto, el TDAH no es un trastorno del aprendizaje, aunque en muchos casos se asocie a desórdenes de ese tipo. Un niño con TDAH cuando sea adulto tiene riesgo de padecer otras afecciones como disminución del rendimiento, dificultades en el desarrollo socio-emocional, comportamientos conflictivos, adicción a sustancias tóxicas y síntomas depresivos debido a todo lo anterior.”

TDAH

Diagnosticar un TDAH no debe ser nada fácil. Por un lado existe una serie de síntomas que pueden ser muy subjetivos, ¡pero si existen no se pueden ignorar! Y por otro lado nos encontramos con la ambigüedad de esta enfermedad, que hasta Leon Eisenberg (el psiquiatra que descubrió el trastorno) afirmó que se trata de “un ejemplo de enfermedad ficticia”. Señor, es un poco tarde para afirmar esto, ¿no cree? Se ha demostrado que la enfermedad es real y existen estudios suficientes que lo corroboran. Claro que es una ventaja para algunas compañías farmacéuticas que proporcionan la medicación para los tratamientos. Curiosamente este trastorno se trata con psicoestimulantes, aunque yo tengo mis dudas del beneficio que puedan tener en el desarrollo físico y mental de un niño.

A los papás de aquellos niños que no están diagnosticados de TDAH pero son nerviosos yo aconsejaría que, si ya han hecho una entrevista con un profesional y éste ha concluido que su hijo no tiene TDAH, que no se obsesionen con lo contrario. Es mejor centrarse en las estrategias para ayudar a su hijo a ser mejor estudiante, a relacionarse con los demás sin problemas, a madurar, a tener paciencia, a aprender cosas y en general a tener una infancia feliz.

En uno de los centros en los que trabajé como profesora coincidí con un niño de 1ºESO que era insufrible muy nervioso. No había forma de dar clase si él estaba allí. Tocaba el ordenador cuando no era el momento, no escuchaba lo que le decía, no se enteraba de qué había que hacer en cada momento, molestaba continuamente a los compañeros y no querían sentarse con él. Suspendía estrepitosamente casi todas las asignaturas. Hablé con su tutora y me sorprendió que no estuviera diagnosticado de TDAH. Estuve pensando que era hiperactivo durante dos trimestres en los que tenía clase con él durante dos horas a la semana (era muy poco tiempo), hasta que un día me di cuenta que ese niño no tenía TDAH, sino que tenía falta de madurez. Era como si hubiéramos puesto un niño de 8 años en una clase de niños de 12 años. Y lo observé desde entonces de otra manera y confirmé que estaba en lo cierto. Pensé que la mejor forma de ayudar a ese niño era ponerme en contacto con su familia y muy amablemente, darles mi opinión y algún consejo que yo consideré que podría ayudar. Observé que la mamá de ese niño no podía ver sus carencias, no se daba cuenta de la inmadurez de su hijo, pero sí que sabía que era extremadamente nervioso y no sabía cómo afrontarlo ni cómo ayudarle. De hecho pensaba que dándole todas las cosas hechas y mimándolo mucho le ayudaba, sin darse cuenta de que, al tratarlo como un niño pequeño, el niño se comportaba como tal y no maduraba.

El punto de vista y la opinión de los padres es crucial en estas situaciones. La actitud ideal es mantener la mente abierta y escuchar las opiniones de profesores, además de contrastar las creencia propias con las observaciones de la familia, los tutores y las personas del entorno del niño. De esta forma puede ser más fácil detectar una carencia o pequeño problema que seguramente será fácil de solventar y mejorará su desarrollo.

Algunos consejos de los que yo dí a esa madre con un niño algo inmaduro y muy nervioso (que no tenía TDAH) fueron los siguientes:

  • Tratarlo como a un niño maduro propio de su edad. Confiar en él apostando por su mejora y éxito inmediato. El efecto Pigmalión.
  • Organizar los deberes y otras tareas por objetivos: en vez de aplicar un tiempo de estudio (por ejemplo de 16:00 a 19:00) es mejor poner metas a lograr, por ejemplo “hoy vamos a hacer los deberes de mates, la mitad de los deberes de inglés y estudiar dos páginas de historia”.
  • Apuntarlo a alguna actividad extraescolar que canalice su actividad física. Bien puede ser una actividad deportiva o artística. Le servirá para desahogarse, potenciar la creatividad y hacer nuevos amigos, además de motivar la conciencia del tiempo puesto que deberá recordar él cuándo tiene la actividad (por ejemplo: baloncesto los martes y jueves de 19 a 20:30h).
  • Implicarlo en las tareas de la casa (no sólo en la rutina de limpiar y poner la mesa), ayudando por ejemplo a organizar un día de excursión “si nos vamos a pasar el día a la playa qué hay que llevar, a qué hora hay que ir, qué hay que comprar, a qué hora hay que levantarse etc”. Este tipo de tareas ayuda estructurar la mente del niño y tener conciencia del tiempo para hacer un planning.

Yo no soy ninguna experta, pero mis consejos y conclusiones están sacados de la observación, la lectura de diversas fuentes y el sentido común. Pero yo no tengo niños, la teoría se me da muy bien pero insisto en que nunca lo he puesto en práctica. Si eres familiar de algún niño con estas características y has leído el post y te parece imposible de aplicar estas teorías porque tienes en casa un demoniete de tasmania que corre por toda la casa a la vez, estás en todo tu derecho de maldecirme y odiarme. Sólo te pido que, si quieres, nos cuentes la experiencia.

Fuentes:

Por si te interesa saber cómo se diagnostica el TDAH: