Distribuir la ilumación.

En esta entrada hablaré de cómo hacer la distribución de los focos de techo (ojos de buey por ejemplo) de las distintas estancias de una casa según las tendencias actuales.

Pues no parece nada complicado verdad? Unos ojos de buey centraditos por aquí y por allá y a correr. Eso fue lo que yo pensé cuando decidí distribuir las luces de nuestro piso nuevo. Cogí un plano y con un rotulador rojo, toda dispuesta. Empecé por el pasillo, hice unos 7 puntos rojos bien centrados (mi pasillo es largo). Luego en el dormitorio puse 4, y así fui haciendo toda la casa. Y luego tuve esta conversación con un profesional..

  • -Quiero poner taitantos ojos de buey para la luz en casa.
  • -Vale, pero primero habrá que hacer la distribución.
  • -Ah! Eso ya lo he hecho yo 🙂
  • -¿Qué tipo de distribución has hecho? ¿No pensarás ponerte ojos de buey centrados en el pasillo para que te alumbren la cabeza cuando pases? Ahora se llevan los juegos de luces y sombras.
  • -No no, cómo iba yo a hacer eso!! (imaginad mi cara) Pues a lo mejor sí que tienes que echarme una mano con la distribución…

Así que no es tan fácil como parecía. Se debe tener en cuenta las siguientes cosas:

  • Se debe iluminar zonas concretas, como una pared o un mueble (por ejemplo un aparador o una mesa).
  • Si iluminamos una pared con un foco debe estar centrado, y si ponemos dos o más deben mantener la distancia entre ellos y entre el final de la pared.
  • Para iluminar una pared la distancia entre el foco y la pared (o la moldura de la pared en caso de haber) debe ser de unos 20cm.
  • Si iluminamos un mueble debemos mantener la siguiente separación hasta la pared: la medida del mueble + 20cm. Por ejemplo si mi mueble mide 40cm de profundo debo poner el foco a 60cm de la pared.
  • Ningún foco debe coincidir sobre una cama, sofá o lugar de descanso (hamaca, sillón etc).

Entonces ya se complica la cosa. Pondré un ejemplo para ilustrarlo (cuidado con burlarse del plano que me he currado con Paint):

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En esta habitación se han iluminado 3 zonas distintas: una pared que está al entrar a la derecha, en la cual quedaría genial un cuadro por la luz indirecta. Un armario ropero y una esquina.

Empezamos por el armario ropero. La zona a iluminar la he marcado con una línea azul. Mantenemos una distancia de unos 22cm con respecto al mueble. Y como los armarios suelen dividirse en dos partes, pues cada foco centrado con respecto a cada parte, respetando siempre la misma distancia con respecto al final del armario.

Seguimos con la pared de la derecha. La zona a iluminar la he marcado con una línea verde. Mantenemos la misma distancia que tuvimos con respecto al mueble, es decir, 22 cm. Y la misma distancia con respecto al final de la pared por ambos lados.

Finalmente en la otra zona ponemos un solo foco para iluminar esa esquina. La zona a iluminar la he marcado con una línea morada. Dará un efecto muy bonito al entrar a la habitación. Mantenemos las mismas proporciones que el foco simétrico que acabamos de poner en la otra pared.

Y ya está! Nos hemos ahorrados el pastón que te cobra un diseñador por distribuir la iluminación de casa. Por supuesto esto solo es iluminación vertical, además  de esto siempre hace falta una buena luz indirecta de ambiente, que en este dormitorio serían las lámparas de las mesitas de noche.

Ventajas: queda muy bonita la iluminación porque hace un juego de luces y sombras muy moderno. Si una vez puesto ves que se queda pobre de luz es muy fácil añadir algún foco más. Pero ten en cuenta que es un dormitorio, no te hace falta tanta luz como en un quirófano, además de que la zona más importante (el armario) está muy bien iluminado.

Inconvenientes: tienes que conocer qué muebles vas a poner y dónde antes de poner los focos.

Yo he puesto ya los focos en algunas estancias de casa con este tipo de distribución y me encanta, poco a poco todo va tomando forma. Aprovecho para dar las gracias a Juan, mi electricista, que es un sol!

Si necesitas algún consejo de iluminación puedes comentarlo por aquí y me pondré en contacto contigo para echarte una mano 😉

Mozas en peligro de exitinción

Cuando era pequeña los fines de semana que mi madre trabajaba me quedaba en casa de mi abuela. Me gustaba estar allí, era un espacio diferente en el que jugar, y mi abuela aprovechaba que mi abuelito también trabajaba y estábamos las dos solas para enseñarme cosas.

Entre otras cosas me enseñó a hacer la cama como ella consideraba que se debía hacer. La cama debía ser la máxima perfección del mundo, como si en cualquier momento fuera a entrar Enrique VIII a la habitación para comprobar que la cama estaba perfectamente hecha porque si no iba a mandar que te cortaran la cabeza.

Me enseñó a sacar cada una de las capas (sábana ajustable + sábana + X mantas + edredón o colcha), airearlas si era posible en la terraza, ponerlas una a una en la cama, medir con precisión la doblez final para que al poner la almohada girada dentro quedara perfectamente integrada con el resto de las capas anteriores. Y finalmente ponerme a los pies de la cama, en un punto intermedio exacto para comprobar, mirando a un lado y al otro, si el resultado era absolutamente simétrico. Esta labor se debía hacer cada día con cada una de las camas que había en la casa y que el resto de personas trabajadoras no hacían porque salían disparadas a primera hora de la mañana, es decir, mi abuela hacía 4 camas cada día de esta manera O_o.

El primer día que mi abuela me enseñó esto con toda su buena voluntad y bajo el criterio “las buenas mozas tienen que saber hacer la cama bien hecha para cuando se casen” pensé que ser mayor sería una tortura y que ojalá inventaran una máquina de hacer la cama antes de que yo me casara.

Hoy en día, a pesar de no estar casada, me gusta tener la casa ordenada, por lo que acostumbro a hacer la cama cada día antes de irme al trabajo. Lo que mi abuela no sabe es que yo de lunes a viernes dedico 1 minuto y medio aprox a hacer la cama,. Además, aprovechando que mi cama suele tener solo un edredón (solo una capa), tomé inspiración en las revistas de decoración modernas y hago la cama de forma que las que las almohadas se apilan sin tener nada que ver con la sábana y el edredón se dobla por la mitad dejando la sábana ajustable vista. El sábado me tomo un poco más de tiempo y aireo un poco las sábanas (sin llegar a subirlas a la terraza por Diox!), por lo que los sábados y domingos dedico 3 o 4 minutos a esto.

Me resulta curioso pensar en toda la buena voluntad y buenhacer que puso mi abuela en enseñarme cosas como esta sin saber que las épocas serían tan distintas que ni por asomo se parecería la forma de hacer las cosas de principio del siglo XX a principios del s. XXI. Hay que ver cómo cambian los tiempos.

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Motivar el estudio y la lectura

Quejarse es gratis. Todos nos quejamos de algo cada día: que si el ordenador va lento, que si tengo sueño, que si hace frío, que si hace calor… Es normal quejarse y está bien, quiere decir que no somos conformistas. Pero cuando el motivo de tu queja tiene una solución que depende de tí deberías dejar de quejarte, ¿no crees? Digo esto porque hay padres que se quejan de que sus hijos no estudian y no hacen nada al respecto. Lo cierto es que a mí me costaría mucho estudiar en una casa donde el protagonista de las tardes es el Sálvame a máximo volúmen ¿a tí no?

Para esos padres que se quejan de que sus hijos no estudian propongo hoy una serie de técnicas para mejorar los hábitos de lectura y fomentar el estudio no solo de los hijos, sino de toda la familia.

  • Fomentar el estudio dando ejemplo. Es difícil motivar a que el niño lea si el resto de la familia está sentada frente al televisor toda la tarde o da voces por la casa. Si en el momento en que él empieza a estudiar hay un ambiente de serenidad y trabajo se favorecerá al alumno.
  • Un lugar en el que poder concentrarse. Los escritorios de los niños suelen llenarse de cosas que no hacen otra cosa que desconcentrarle. Si esto es así es preferible usar otro lugar para estudiar como la mesa del comedor o de la cocina.
  • Un ambiente cómodo. La temperatura es muy importante, si el estudio es frío no apetecerá a nadie pasar las tardes de invierno estudiando, y lo contrario ocurrirá en los meses calurosos.
  • Si tú lees, ellos leen. La mejor forma de motivar la lectura es dando ejemplo. Si hace tiempo que no lees te animo a que saques algún best-seller de la biblioteca más cercana y lo leas de vez en cuando, aunque solo sean dos páginas al día.
  • Más formas de leer. No solo leer libros, sino de que en casa suela haber revistas o periódicos es un gran motivador. Fíjate que es un imán, aunque las personas no tengan costumbre de leer pero si alguien se sienta en un sofá y tiene un periódico delante (o un catálogo del Ikea, o una revista) va a ojearlo y probablemente acabará leyendo un poco. Es tan sencillo como comprar el periódico y dejarlo sobre la mesa durante el fin de semana.
  • Interésate por lo que tu hijo estudia y lee. Pregúntale, curiosea, teoriza con él. Y sobre todo no olvides cosas importantes como las fechas de exámenes, evaluaciones y entregas de trabajo. Si tienes mala memoria recuerda que puedes tener una buena agenda y si no quieres comprarte una recuerda también que probablemente ese smartphone con guadpeich y gromenagüer que tienes seguro que lleva una agenda estupenda.

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Y sobre todas las cosas reconocer el esfuerzo de los alumnos no solo por sus méritos académicos, sino por sus logros personales. Si un alumno que durante un año estudia 1 hora al día, y el siguiente año pasa todo un trimestre estudiando 2 horas al día y finalmente suspende alguna asignatura, ese alumno merece un grandísimo reconocimiento de sus padres, tutores y familiares.

 

El dilema de los pescados

A casi todo el mundo le gustan los peces. Son de colores, bonitos, es relajante verlos nadar… y  es encantador verlos en un acuario, buceando en el mar, en los reportajes de la 2 justo antes de la siesta o en una pecera. Pero a la hora de comérselos… aha!! Cuánta gente hay que dice “yo no como pescado, es que no me gusta” o “a mí me gusta el pescado pero es que es un rollo cocinarlo”.

Cuando pensamos en pescado imaginamos esos  animales con escamas sobre el hielo de la pescadería que te miran con ojos saltones. Pero hay muchas clases de pescado, así que si queremos estar sanos sanotes hay que descubrir los tipos de pescado que sí que nos gusta.

By Brocken Inaglory

By Brocken Inaglory

Se debe comer pescado unas 3 veces por semana, sobre todo pescado azul (no es que sea de ese color, sino que es un tipo de pescado más graso, por lo tanto con mayor aporte de omega 3). Así que habrá que hacer algo con esto no?

La mayoría de jóvenes cuando se independizan apartan el pescado de su dieta, porque no les gusta o no saben cocinarlo. ¿Te pasa esto a tí? Lo mejor es que hagas una lista de los pescados o mariscos que soportas comer. Si te sirve como idea, algunas formas de tomar pescado para los que no soportan las espinas ni verle la cabeza al pez son las siguientes:

  • Boquerones en vinagre. En mercadona los venden hechos, y muy ricos. Es pescado azul.
  • Calamares o sepia. En todas sus variantes. Puedes comprarlo limpio y echarlo en la sartén, o a la romana, o pedirlo en un bar!
  • Varitas de merluza. Sí, las congeladas, están pensadas para los niños pero no nos engañemos… ¡nos gustan a todos! Las puedes hacer al horno o en la sartén.
  • Surimi. Son esas varitas de cangrejo rosa y blanquito que están tan ricas en la ensaladilla de marisco. ¿Has probado a cortarlo en tiras y cocinarlo en la sartén con un poco de pimentón? ¡Está muy rico!
  • Salpicón. Es una ensalada de verano. La puedes comprar hecha o hacerla tú (solo para usuarios avanzados). Lleva pulpo o pota (lo venden congelado, limpio y troceado), surimi, tomate natural, pimiento (a mí me gusta ponerle el de piquillo que venden en bote, pero natural también sirve), cebolla tierna y olivas. Todo a trocitos pequeños, con un poco de aceite y sal.
  • Atún. Del de la lata, sí ese. En bocadillo, en pizza, en ensalada etc etc etc. Es pecado azul.
  • Caballa en conserva. Está muy buena y hay un montón de variantes: en aceite, con tomate, en salsa, al natural… ideal para una noche que no tienes nada para cenar, eso y un poco de pan y companaje. Es pescado azul.
  • Gambitas peladas. Las venden congeladas y peladas, el colmo de la pereza. Cuidado que están crudas, cocinarlas es un detalle importante o tus invitados podrían llevarse una sorpresa (lo digo por experiencia).
  • Salmón ahumado. Buenísimo con tostadas y mantequilla, o en ensalada, o en un bocadillo. Es pescado azul.

Ya puedes añadir estas comidas a tu lista. Ah ¿que aún no tienes una lista con las comidas que eres capaz de hacer? ¿A qué esperas? Seguro que así te resultará más fácil tomar pescado y marisco al menos un par de veces a la semana.

Si se te ocurre alguna otra forma -no traumática- de tomar pescado o marisco haznoslo saber 😉

Reformas en casa

Hacer una reforma en casa puede ser una experiencia traumática. Y es que la mayoría de las veces no sale todo como se había planificado, puede ser por tiempo, puede ser por dinero o puede ser que algo que habías decidido hacer así pues hay que hacerlo asá etc.

Mateo y yo compramos un piso el año pasado (¡ains qué ilusión hace!) e hicimos una reformilla que afortunadamente salió bastante bien, y es que claro, Mateo ha trabajado en construcción y la experiencia es un grado.

Nosotros hicimos lo siguiente en casa:

-Una pequeña reforma de albañilería. Cambiar una puerta de sitio y hacer una puerta entre dos habitaciones para usar una de ellas como vestidor. Añadir o cambiar de sitio 16 enchufes, llaves de luz o conexiones de antena. Nos costó 950€

-Electricista para la instalación de los enchufes, llaves de luz, conexiones de antena, cableado etc. Costó 400€

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-Refinar las paredes. Esto es dejar las paredes igual de lisitas que estaban antes de hacer la reforma. El albañil simplemente las enluce con yeso, así que hay que masillarlas. Finalmente decidimos hacerlo nosotros. Fue bastante pesado porque hay que poner masilla y lijar, y volver a poner masilla y lijar etc en cada sitio por donde pasó la reforma. También tuvimos que refinar en el otro lado de la pared de donde picaron, ya que si por ejemplo poníamos un enchufe nuevo en el dormitorio, la parte de atrás de la pared (en el pasillo), también se rompía un poco y había que masillar y alisarlo. Nos pasaron un presupuesto de 2000€ de hacer esto. Nosotros nos gastamos unos 60€ en material. Si alguien va a hacerlo, tened en cuenta que necesitáis una masilla especial para alisar paredes.

-Pintar. Lo hicimos nosotros. Fue pesado porque la pintura que había originalmente en el piso era bastante mala y absorbía literalmente la pintura que poníamos. Dimos dos pasadas de pintura en toda la casa y techos, y en algunas habitaciones tres. Elegimos una de las mejores pinturas que hay en el mercado, es genial porque es blanca mate y si se hace una mancha puedes “fregar” la pared y no salta. No pedimos presupuesto pero calculamos que nos hubiera costado unos 1000€. Al hacerlo nosotros nos gastamos 200€ en pintura, brochas, rodillos etc.

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-Cambiar el suelo. El piso tenía terrazo y pusimos una tarima flotante. Decidimos hacerlo nosotros. Es fácil y divertido, debes tener un sitio donde hacer los cortes de la madera (nosotros usamos la galería, poniendo un palet para cortar sobre él con la sierra de calar). Lo que no os recomiendo es que pongáis el rodapié vosotros mismos, aunque el suelo no se quede perfecto, pero se nota mucho cuando los rodapiés los pone un profesional. Además también hay que rebajar las puertas y los marcos, esto lo hizo un carpintero que nos cobró 50€. Nosotros elegimos un suelo en tono medio-oscuro tirando un poco a gris, con un rodapié grande en color blanco. Nos costaba entre 2500 y 3500€ el suelo más la instalación (incluidos los rodapiés normales). Los rodapiés de madera blancos un carpintero nos cobraba 2000€ de hacerlos y 700€ de ponerlos (sí, a mí se me quedó la misma cara). Hacerlo nosotros nos costó 1400€ del material (rodapies incluidos) + 250€ de instalación de los rodapiés.

-Papel pintado. Pusimos dos paredes en el pasillo de papel pintado ya que es un pasillo largo y quedaba muy monótono todo blanco. Elegimos un papel con fondo blanco y un efecto de pelo de potro en color marrón suave, hace un efecto de cuadros de piel entretejidos. Material: 180€ (3 rollos de papel, a 60€ cada uno). No pedimos presupuesto de la instalación pero calculo que nos habría costado entre 200 y 300€ que vinieran a ponerlo. Nos ayudó mi tía que sabía poner papel y se quedó bastante bien.

En general fueron unos pequeños arreglos que han cambiado mucho el aspecto general de la casa. Después de esta experiencia me atrevo a dar estos consejos antes y durante una reforma:

-Revisa los enchufes. Ya que vas a hacer una reforma puedes añadir, cambiar o quitar los que quieras. Planifica de forma aproximada qué muebles habrá en cada estancia, dónde vas a poner una lámpara, dónde vas a conectar el router o el ordenador etc. Además si vas a poner un despacho u oficina en alguna estancia necesitarás un mínimo de 4 enchufes en esa zona. También debes medir el tamaño de la cama que pondrás para que los enchufes queden a la altura de las mesillas de noche, por ejemplo en mi casa estaba hecho para poner una cama de 135cm y he tenido que modificarlos para poner una cama de 160cm de ancho.

-Si vas a colgar la televisión es aconsejable poner los enchufes de forma que queden detrás de ésta y no se vean cables colgantes. Ah, y no olvides que la tele necesita 3 cables: cable de corriente, cable de antena, y cable HDMI para conectar reproductores, videoconsolas etc. Este último no puedes ponerlo con un conector, pero sí que puedes dejar un hueco o agujero en la pared para poder pasarlo sin que se vea un cable colgando, o directamente pasar el cable y enlucir encima de él, para que se quede ahí de por vida. Yo prefiero la opción del agujero ya que el cable se puede estropear, o se puede quedar obsoleto (los nuevos HDMI servirán para las televisiones en 3D etc).

-Si tienes cables colgando del techo para poner luz tapa los que no vayas a usar. En un piso recién terminado suelen hacerlo así: un agujero en el centro del techo donde dejan colgando los cables para poner halógenos empotrables o lámparas. Pero es muy probable que no quieras una luz exactamente en ese sitio, por lo que antes de pintar es aconsejable decidir dónde vas a querer una luz (no hace falta que sean todas, con que sepas donde va una de ellas es suficiente), haces un pequeño agujero y pasas los cables hasta allí de forma que puedas tapar, masillar y lijar el agujero que había inicialmente, y después de pintar, no se notará nada. Si esta tarea la dejas para después de pintar siempre quedará una pequeña marca o sombra. Otro día os hablaré de cómo se distribuyen los halógenos para que quede una iluminación moderna (ya no se lleva lo de distribuir la luz por igual en cada estancia).

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-Si vas a cambiar puertas de sitio piensa en las llaves de la luz que vas a necesitar.

-Si vas a poner papel pintado: si el fondo del papel no es blanco, es aconsejable dar una pasada rápida de pintura a la pared del mismo color que el fondo del papel ya que entre una tira y otra de papel suele quedar un pequeño hueco de medio milímetro o menos por el que se entrevé la pared, y si es blanca se notará una línea blanca en medio del papel. Pintando la pared previamente esa línea se disimula mucho.

-Si tienes muebles en casa mientras haces la reforma cúbrelos para protegerlos. Si es posible pon algo más que una sábana (por ejemplo un trozo de cartón o corcho). Debes saber que cualquier superficie existente es susceptible de que sirva a un albañil para dejar sus herramientas llenas de polvo, cemento, yeso, puntas afiladas etc.

-Pide los albañiles que solo usen el wc para tirar líquidos. Si usan por ejemplo los fregaderos y lavabos para tirar restos de agua con yeso, cemento, polvo etc seguramente acabarán atascando el sumidero. O si no lo atascan del todo puede ser que reduzcan la capacidad de la tubería a la mitad.

-Si vives en un piso eres responsable de que las zonas comunes estén limpias mientras se hace una reforma, sé un buen vecino y revisa cada día que no quede muy sucio, y es así pues ya sabes, la escoba no da alergia jajaja.

Y sobre todo paciencia. Piensa que hacer una reforma es un horror cuando está todo a medias, lleno de escombros y suciedad, pero siempre debes visualizar el resultado final que siempre es fantástico.

¡Y al final cuéntanos la experiencia!

¿Qué comemos hoy?

Cocinar la comida y la cena cada día es una tarea pesada porque es muy repetitiva. Pero muchos de vosotros estaréis de acuerdo conmigo en que hay una tarea peor que cocinar: ¡pensar qué cocinar!

Y es que las tareas psicológicas a veces son más pesadas que las tareas físicas. La cosa es que la mayoría de nosotros hoy en día llevamos un millón de cosas en la cabeza “que si el trabajo tal, que si tengo que pasar por el banco, que si tengo que comprar tal cosa, que si hacer esto otro” (sobre todo las mujeres que queremos abarcarlo todo) y de repente llegas a casa y dices “¿Y qué hago de comer?” y te quedas en blanco, y abres la nevera para pensar (se piensa mejor con la nevera abierta), y nada, que la mayoría de días acabas haciendo pasta o pollo a la plancha, y alguna semana has pensado “tendré ya cara de pollo” ¿alguna vez te ha pasado esto?

Y seguro que hay semanas en la que has acabado tirando esas verduras que compraste y se te olvidó cocinar, o algún pescado que se quedó solitario en algún rincón de la nevera secándose como una pasa…

Bueno mi chico y yo hemos encontrado una solución para este problema que, una vez que te acostumbras, es tremendamente cómodo!! Consiste en hacer un planning semanal de comidas.

Lo primero que necesitas para esto es un calendario en la cocina, debe ser mensual, de los que tienen hueco para escribir (si no tienes ninguno de publicidad puedes descargarlo aquí).

Entonces, el día antes de hacer la compra, coges el calendario y apuntas las comidas y cenas a partir del día siguiente y durante una semana. Por ejemplo nosotros compramos el lunes, entonces el domingo nos sentamos 5 minutos y hacemos el planning desde la cena del lunes hasta el final de la semana.

Echa un vistazo a la nevera a ver si tienes cosas para usar, por ejemplo si te ha quedado un trozo de pollo y una lechuga pues pon un día una ensalada de pollo. Intenta hacer una dieta equilibrada, yo pongo en las comidas un día legumbres, dos días pescado y dos días carne (alternando), y por la  noche suelo poner verduras asadas, hervidos, ensaladas etc. Y una vez hechos los menús, a partir de esto haces la lista de la compra revisando qué necesitas para cada comida.

Esto suena muy estricto, pero no hay que seguirlo a rajatabla, nosotros solemos improvisar cambios durante la semana; si un día no tenemos ganas de comer las lentejas porque hace mucho calor pues se cambia por la comida de otro día. O si mi madre me llama para ir a comer porque ha hecho cocido con pelotas pues ya se puede acabar el mundo que eso no me lo pierdo. Y los fines de semana como siempre nos sale algún plan pues solemos dejarlo vacío, o ponemos dos comidas para todo el finde y ya lo vamos ajustando. Además ¡siempre debe haber algo en la despensa para emergencias! Yo suelo tener siempre noodles, escalivada, sopita congelada y esas cosas.

También es útil el calendario para apuntar los compromisos y las citas importantes (el dentista y esas cosas).

De esta manera solo te rompes la cabeza durante un ratito y ya tienes la semana lista y organizada. Cada día mientras desayunas echa un vistazo al calendario por si tienes que sacar algo del congelador (yo tiro mucho de congelador).

Al principio da un poco de pereza, y se te olvida algunas comidas que sabes haces pero cuando te acostumbras es bastante automático. Nosotros hemos acabado apuntando en una hoja todas las comidas que sabemos cocinar para tener más variedad a la hora de hacer el menú.

Para las familias con hijos este método es ideal ya que los hijos pueden participar en la confección del menú, puedes decirles “el martes toca comer algo con pescado, ¿qué te apetece?” Y que elijan ellos, de esta forma llevarán una dieta equilibrada y no tendrán excusa para no comerse el pescado si lo eligieron ellos.

¿Y tú qué cocinas? ¡Cuenta !

calendario comidas

Hogar, dulce hogar

Ahora que la economía hace aguas por todas partes y no podemos darnos ningún capricho es más importantes que nunca estar a gusto y feliz en casa ya que toca pasar muchas horas allí. Esto no es fácil ya que la mayoría de las personas llegan a casa crispadas y no muy contentas porque no tienen el trabajo de su vida (es mi caso), o lo que es peor; no tienen trabajo. Es normal que esto pase de vez en cuando (todos tenemos días malos, yo tengo muchos), pero no debe ser una costumbre diaria. Los que más pagan este ambiente son los niños, en caso de haberlos, y por supuesto nosotros mismos.

¿Es tu caso? Te propongo un ejercicio. Todo lo que tengas que pensar sobre el trabajo hazlo de camino a casa. Pero una vez que llegues a casa, mientras abres la puerta despacio piensa “se acabó el trabajo, ahora me voy a relajar” y ponte una sonrisa en la cara. Si repites este ejercicio muchas veces mientras abres la puerta de casa, al final tu subconsciente asociará ese sonido con esa sensación.

Lo de relajarse es relativo porque en casa siempre hay cosas que hacer! jajaja Pero bueno, intentaré ir dando consejos para que las tareas sean más llevaderas.

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