Motivar el estudio y la lectura

Quejarse es gratis. Todos nos quejamos de algo cada día: que si el ordenador va lento, que si tengo sueño, que si hace frío, que si hace calor… Es normal quejarse y está bien, quiere decir que no somos conformistas. Pero cuando el motivo de tu queja tiene una solución que depende de tí deberías dejar de quejarte, ¿no crees? Digo esto porque hay padres que se quejan de que sus hijos no estudian y no hacen nada al respecto. Lo cierto es que a mí me costaría mucho estudiar en una casa donde el protagonista de las tardes es el Sálvame a máximo volúmen ¿a tí no?

Para esos padres que se quejan de que sus hijos no estudian propongo hoy una serie de técnicas para mejorar los hábitos de lectura y fomentar el estudio no solo de los hijos, sino de toda la familia.

  • Fomentar el estudio dando ejemplo. Es difícil motivar a que el niño lea si el resto de la familia está sentada frente al televisor toda la tarde o da voces por la casa. Si en el momento en que él empieza a estudiar hay un ambiente de serenidad y trabajo se favorecerá al alumno.
  • Un lugar en el que poder concentrarse. Los escritorios de los niños suelen llenarse de cosas que no hacen otra cosa que desconcentrarle. Si esto es así es preferible usar otro lugar para estudiar como la mesa del comedor o de la cocina.
  • Un ambiente cómodo. La temperatura es muy importante, si el estudio es frío no apetecerá a nadie pasar las tardes de invierno estudiando, y lo contrario ocurrirá en los meses calurosos.
  • Si tú lees, ellos leen. La mejor forma de motivar la lectura es dando ejemplo. Si hace tiempo que no lees te animo a que saques algún best-seller de la biblioteca más cercana y lo leas de vez en cuando, aunque solo sean dos páginas al día.
  • Más formas de leer. No solo leer libros, sino de que en casa suela haber revistas o periódicos es un gran motivador. Fíjate que es un imán, aunque las personas no tengan costumbre de leer pero si alguien se sienta en un sofá y tiene un periódico delante (o un catálogo del Ikea, o una revista) va a ojearlo y probablemente acabará leyendo un poco. Es tan sencillo como comprar el periódico y dejarlo sobre la mesa durante el fin de semana.
  • Interésate por lo que tu hijo estudia y lee. Pregúntale, curiosea, teoriza con él. Y sobre todo no olvides cosas importantes como las fechas de exámenes, evaluaciones y entregas de trabajo. Si tienes mala memoria recuerda que puedes tener una buena agenda y si no quieres comprarte una recuerda también que probablemente ese smartphone con guadpeich y gromenagüer que tienes seguro que lleva una agenda estupenda.

leer

Y sobre todas las cosas reconocer el esfuerzo de los alumnos no solo por sus méritos académicos, sino por sus logros personales. Si un alumno que durante un año estudia 1 hora al día, y el siguiente año pasa todo un trimestre estudiando 2 horas al día y finalmente suspende alguna asignatura, ese alumno merece un grandísimo reconocimiento de sus padres, tutores y familiares.