Mozas en peligro de exitinción

Cuando era pequeña los fines de semana que mi madre trabajaba me quedaba en casa de mi abuela. Me gustaba estar allí, era un espacio diferente en el que jugar, y mi abuela aprovechaba que mi abuelito también trabajaba y estábamos las dos solas para enseñarme cosas.

Entre otras cosas me enseñó a hacer la cama como ella consideraba que se debía hacer. La cama debía ser la máxima perfección del mundo, como si en cualquier momento fuera a entrar Enrique VIII a la habitación para comprobar que la cama estaba perfectamente hecha porque si no iba a mandar que te cortaran la cabeza.

Me enseñó a sacar cada una de las capas (sábana ajustable + sábana + X mantas + edredón o colcha), airearlas si era posible en la terraza, ponerlas una a una en la cama, medir con precisión la doblez final para que al poner la almohada girada dentro quedara perfectamente integrada con el resto de las capas anteriores. Y finalmente ponerme a los pies de la cama, en un punto intermedio exacto para comprobar, mirando a un lado y al otro, si el resultado era absolutamente simétrico. Esta labor se debía hacer cada día con cada una de las camas que había en la casa y que el resto de personas trabajadoras no hacían porque salían disparadas a primera hora de la mañana, es decir, mi abuela hacía 4 camas cada día de esta manera O_o.

El primer día que mi abuela me enseñó esto con toda su buena voluntad y bajo el criterio “las buenas mozas tienen que saber hacer la cama bien hecha para cuando se casen” pensé que ser mayor sería una tortura y que ojalá inventaran una máquina de hacer la cama antes de que yo me casara.

Hoy en día, a pesar de no estar casada, me gusta tener la casa ordenada, por lo que acostumbro a hacer la cama cada día antes de irme al trabajo. Lo que mi abuela no sabe es que yo de lunes a viernes dedico 1 minuto y medio aprox a hacer la cama,. Además, aprovechando que mi cama suele tener solo un edredón (solo una capa), tomé inspiración en las revistas de decoración modernas y hago la cama de forma que las que las almohadas se apilan sin tener nada que ver con la sábana y el edredón se dobla por la mitad dejando la sábana ajustable vista. El sábado me tomo un poco más de tiempo y aireo un poco las sábanas (sin llegar a subirlas a la terraza por Diox!), por lo que los sábados y domingos dedico 3 o 4 minutos a esto.

Me resulta curioso pensar en toda la buena voluntad y buenhacer que puso mi abuela en enseñarme cosas como esta sin saber que las épocas serían tan distintas que ni por asomo se parecería la forma de hacer las cosas de principio del siglo XX a principios del s. XXI. Hay que ver cómo cambian los tiempos.

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Los elementos

Estoy haciendo un curso de Coaching Competecional (es el nuevo nombre que recibe el Coaching Educativo) con Cristina de Arozamena. Es el tercer curso que hago con ella, hice otro también de Coaching y uno de comunicación que me encantó.

Para quien no sepa qué es el coaching diré que es una forma de ayudar a alguien, conociendo su objetivo y acompañándolo a darse cuenta de qué debe hacer para conseguirlo. Sin dar consejos, ni órdenes, sin decir “tienes qué”, simplemente ayudar a esa persona a que se dé cuenta de las cosas por sí misma, y que lo consiga. Esto se consigue mediante la motivación, la valoración, el fomento de sus talentos, haciendo las preguntas correctas para que la persona “se de cuenta”.

Bueno pues este curso está resultando interesante y me estoy divirtiendo. Lo bueno de Cristina es que siempre te enseña algo nuevo, que no sólo te sirve como coach para ayudar a los alumnos, sino que también sirve para conocerte mejor a tí mismo y a las personas que te rodean.

En esta edición hemos aprendido a identificar los elementos de las personas. Sí sí, los elementos, como el Capitán Planeta. Es una metáfora para conocer el estilo de cada persona en su forma de ser y de afrontar las cosas. El significado de cada elemento es el siguiente:

  • tierra: es una persona muy sensata y razonable. Con los pies en la tierra!
  • agua: es alguien muy tranquilo y sereno, no suele alterarse.
  • fuego: una persona pasional e impulsiva.
  • aire: alguien creativo, con mucha imaginación, que sueña y divaga.

Evidentemente cada uno tenemos un poco de cada elemento, sobre todo si somos personas adaptables y sabemos cuándo debe predominar uno u otro. Pero admite que ya te has dado cuenta de que hay alguno que predomina, en tí o en alguien que conoces, ¿verdad?

Imagen de Laika Astral

Imagen de Laika Astral

¿Cómo aplicar esto de forma práctica? Por ejemplo si eres una persona agua y tratas con una persona fuego debes llevar cuidado porque puedes apagarlo. Es mejor sacar tu parte fuego (por pequeña que sea) para empatizar mejor. Hay muchas combinaciones posibles, es curioso pensar en ellas.

Yo he estado pensándolo y creo que soy así: 60% tierra, 30% fuego y 10% aire. Y creo que el agua se ha secado o algo porque no tengo jajaja!

Y Mateo pues creo que es: 70% agua, 30% tierra, y muy poquito fuego y aire.

Tal vez la parte de la tierra sea la que tenemos en común, y el resto de elementos nos complementen y por eso nos llevamos tan bien 🙂

¿Cuál crees que es tu elemento predominante?

TDAH y niños inquietos

El TDAH es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, una afección cada vez más común, no es que antes no existiera, sino que no se conocía y por lo tanto no se diagnosticaba. Este trastorno aterroriza a los padres a veces (“por favor que mi hijo no lo tenga”) y los tranquiliza otras veces (“mi hijo es muy nervioso, seguro que tiene TDAH”) puesto que, en ocasiones el diagnóstico de este trastorno les permite justificar el comportamiento nervioso, el fracaso escolar y pueden pautarles una medicación para relajarlos.

Indagando por internet he encontrado información interesante sobre el TDAH: “Este síndrome afecta entre un 5 % y un 10 % de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. Es una afección hereditaria en un 80 % de los casos. Los niños con TDAH generalmente empiezan a andar precozmente, pero más que andar lo que hacen es correr -como si tuvieran un motor dentro-, refieren algunos padres. En sus inicios escolares tienen problemas con la lectoescritura y la matemática, habilidades que requieren un esfuerzo de concentración más prolongado. A pesar de esto, el TDAH no es un trastorno del aprendizaje, aunque en muchos casos se asocie a desórdenes de ese tipo. Un niño con TDAH cuando sea adulto tiene riesgo de padecer otras afecciones como disminución del rendimiento, dificultades en el desarrollo socio-emocional, comportamientos conflictivos, adicción a sustancias tóxicas y síntomas depresivos debido a todo lo anterior.”

TDAH

Diagnosticar un TDAH no debe ser nada fácil. Por un lado existe una serie de síntomas que pueden ser muy subjetivos, ¡pero si existen no se pueden ignorar! Y por otro lado nos encontramos con la ambigüedad de esta enfermedad, que hasta Leon Eisenberg (el psiquiatra que descubrió el trastorno) afirmó que se trata de “un ejemplo de enfermedad ficticia”. Señor, es un poco tarde para afirmar esto, ¿no cree? Se ha demostrado que la enfermedad es real y existen estudios suficientes que lo corroboran. Claro que es una ventaja para algunas compañías farmacéuticas que proporcionan la medicación para los tratamientos. Curiosamente este trastorno se trata con psicoestimulantes, aunque yo tengo mis dudas del beneficio que puedan tener en el desarrollo físico y mental de un niño.

A los papás de aquellos niños que no están diagnosticados de TDAH pero son nerviosos yo aconsejaría que, si ya han hecho una entrevista con un profesional y éste ha concluido que su hijo no tiene TDAH, que no se obsesionen con lo contrario. Es mejor centrarse en las estrategias para ayudar a su hijo a ser mejor estudiante, a relacionarse con los demás sin problemas, a madurar, a tener paciencia, a aprender cosas y en general a tener una infancia feliz.

En uno de los centros en los que trabajé como profesora coincidí con un niño de 1ºESO que era insufrible muy nervioso. No había forma de dar clase si él estaba allí. Tocaba el ordenador cuando no era el momento, no escuchaba lo que le decía, no se enteraba de qué había que hacer en cada momento, molestaba continuamente a los compañeros y no querían sentarse con él. Suspendía estrepitosamente casi todas las asignaturas. Hablé con su tutora y me sorprendió que no estuviera diagnosticado de TDAH. Estuve pensando que era hiperactivo durante dos trimestres en los que tenía clase con él durante dos horas a la semana (era muy poco tiempo), hasta que un día me di cuenta que ese niño no tenía TDAH, sino que tenía falta de madurez. Era como si hubiéramos puesto un niño de 8 años en una clase de niños de 12 años. Y lo observé desde entonces de otra manera y confirmé que estaba en lo cierto. Pensé que la mejor forma de ayudar a ese niño era ponerme en contacto con su familia y muy amablemente, darles mi opinión y algún consejo que yo consideré que podría ayudar. Observé que la mamá de ese niño no podía ver sus carencias, no se daba cuenta de la inmadurez de su hijo, pero sí que sabía que era extremadamente nervioso y no sabía cómo afrontarlo ni cómo ayudarle. De hecho pensaba que dándole todas las cosas hechas y mimándolo mucho le ayudaba, sin darse cuenta de que, al tratarlo como un niño pequeño, el niño se comportaba como tal y no maduraba.

El punto de vista y la opinión de los padres es crucial en estas situaciones. La actitud ideal es mantener la mente abierta y escuchar las opiniones de profesores, además de contrastar las creencia propias con las observaciones de la familia, los tutores y las personas del entorno del niño. De esta forma puede ser más fácil detectar una carencia o pequeño problema que seguramente será fácil de solventar y mejorará su desarrollo.

Algunos consejos de los que yo dí a esa madre con un niño algo inmaduro y muy nervioso (que no tenía TDAH) fueron los siguientes:

  • Tratarlo como a un niño maduro propio de su edad. Confiar en él apostando por su mejora y éxito inmediato. El efecto Pigmalión.
  • Organizar los deberes y otras tareas por objetivos: en vez de aplicar un tiempo de estudio (por ejemplo de 16:00 a 19:00) es mejor poner metas a lograr, por ejemplo “hoy vamos a hacer los deberes de mates, la mitad de los deberes de inglés y estudiar dos páginas de historia”.
  • Apuntarlo a alguna actividad extraescolar que canalice su actividad física. Bien puede ser una actividad deportiva o artística. Le servirá para desahogarse, potenciar la creatividad y hacer nuevos amigos, además de motivar la conciencia del tiempo puesto que deberá recordar él cuándo tiene la actividad (por ejemplo: baloncesto los martes y jueves de 19 a 20:30h).
  • Implicarlo en las tareas de la casa (no sólo en la rutina de limpiar y poner la mesa), ayudando por ejemplo a organizar un día de excursión “si nos vamos a pasar el día a la playa qué hay que llevar, a qué hora hay que ir, qué hay que comprar, a qué hora hay que levantarse etc”. Este tipo de tareas ayuda estructurar la mente del niño y tener conciencia del tiempo para hacer un planning.

Yo no soy ninguna experta, pero mis consejos y conclusiones están sacados de la observación, la lectura de diversas fuentes y el sentido común. Pero yo no tengo niños, la teoría se me da muy bien pero insisto en que nunca lo he puesto en práctica. Si eres familiar de algún niño con estas características y has leído el post y te parece imposible de aplicar estas teorías porque tienes en casa un demoniete de tasmania que corre por toda la casa a la vez, estás en todo tu derecho de maldecirme y odiarme. Sólo te pido que, si quieres, nos cuentes la experiencia.

Fuentes:

Por si te interesa saber cómo se diagnostica el TDAH:

Reformas en casa

Hacer una reforma en casa puede ser una experiencia traumática. Y es que la mayoría de las veces no sale todo como se había planificado, puede ser por tiempo, puede ser por dinero o puede ser que algo que habías decidido hacer así pues hay que hacerlo asá etc.

Mateo y yo compramos un piso el año pasado (¡ains qué ilusión hace!) e hicimos una reformilla que afortunadamente salió bastante bien, y es que claro, Mateo ha trabajado en construcción y la experiencia es un grado.

Nosotros hicimos lo siguiente en casa:

-Una pequeña reforma de albañilería. Cambiar una puerta de sitio y hacer una puerta entre dos habitaciones para usar una de ellas como vestidor. Añadir o cambiar de sitio 16 enchufes, llaves de luz o conexiones de antena. Nos costó 950€

-Electricista para la instalación de los enchufes, llaves de luz, conexiones de antena, cableado etc. Costó 400€

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-Refinar las paredes. Esto es dejar las paredes igual de lisitas que estaban antes de hacer la reforma. El albañil simplemente las enluce con yeso, así que hay que masillarlas. Finalmente decidimos hacerlo nosotros. Fue bastante pesado porque hay que poner masilla y lijar, y volver a poner masilla y lijar etc en cada sitio por donde pasó la reforma. También tuvimos que refinar en el otro lado de la pared de donde picaron, ya que si por ejemplo poníamos un enchufe nuevo en el dormitorio, la parte de atrás de la pared (en el pasillo), también se rompía un poco y había que masillar y alisarlo. Nos pasaron un presupuesto de 2000€ de hacer esto. Nosotros nos gastamos unos 60€ en material. Si alguien va a hacerlo, tened en cuenta que necesitáis una masilla especial para alisar paredes.

-Pintar. Lo hicimos nosotros. Fue pesado porque la pintura que había originalmente en el piso era bastante mala y absorbía literalmente la pintura que poníamos. Dimos dos pasadas de pintura en toda la casa y techos, y en algunas habitaciones tres. Elegimos una de las mejores pinturas que hay en el mercado, es genial porque es blanca mate y si se hace una mancha puedes “fregar” la pared y no salta. No pedimos presupuesto pero calculamos que nos hubiera costado unos 1000€. Al hacerlo nosotros nos gastamos 200€ en pintura, brochas, rodillos etc.

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-Cambiar el suelo. El piso tenía terrazo y pusimos una tarima flotante. Decidimos hacerlo nosotros. Es fácil y divertido, debes tener un sitio donde hacer los cortes de la madera (nosotros usamos la galería, poniendo un palet para cortar sobre él con la sierra de calar). Lo que no os recomiendo es que pongáis el rodapié vosotros mismos, aunque el suelo no se quede perfecto, pero se nota mucho cuando los rodapiés los pone un profesional. Además también hay que rebajar las puertas y los marcos, esto lo hizo un carpintero que nos cobró 50€. Nosotros elegimos un suelo en tono medio-oscuro tirando un poco a gris, con un rodapié grande en color blanco. Nos costaba entre 2500 y 3500€ el suelo más la instalación (incluidos los rodapiés normales). Los rodapiés de madera blancos un carpintero nos cobraba 2000€ de hacerlos y 700€ de ponerlos (sí, a mí se me quedó la misma cara). Hacerlo nosotros nos costó 1400€ del material (rodapies incluidos) + 250€ de instalación de los rodapiés.

-Papel pintado. Pusimos dos paredes en el pasillo de papel pintado ya que es un pasillo largo y quedaba muy monótono todo blanco. Elegimos un papel con fondo blanco y un efecto de pelo de potro en color marrón suave, hace un efecto de cuadros de piel entretejidos. Material: 180€ (3 rollos de papel, a 60€ cada uno). No pedimos presupuesto de la instalación pero calculo que nos habría costado entre 200 y 300€ que vinieran a ponerlo. Nos ayudó mi tía que sabía poner papel y se quedó bastante bien.

En general fueron unos pequeños arreglos que han cambiado mucho el aspecto general de la casa. Después de esta experiencia me atrevo a dar estos consejos antes y durante una reforma:

-Revisa los enchufes. Ya que vas a hacer una reforma puedes añadir, cambiar o quitar los que quieras. Planifica de forma aproximada qué muebles habrá en cada estancia, dónde vas a poner una lámpara, dónde vas a conectar el router o el ordenador etc. Además si vas a poner un despacho u oficina en alguna estancia necesitarás un mínimo de 4 enchufes en esa zona. También debes medir el tamaño de la cama que pondrás para que los enchufes queden a la altura de las mesillas de noche, por ejemplo en mi casa estaba hecho para poner una cama de 135cm y he tenido que modificarlos para poner una cama de 160cm de ancho.

-Si vas a colgar la televisión es aconsejable poner los enchufes de forma que queden detrás de ésta y no se vean cables colgantes. Ah, y no olvides que la tele necesita 3 cables: cable de corriente, cable de antena, y cable HDMI para conectar reproductores, videoconsolas etc. Este último no puedes ponerlo con un conector, pero sí que puedes dejar un hueco o agujero en la pared para poder pasarlo sin que se vea un cable colgando, o directamente pasar el cable y enlucir encima de él, para que se quede ahí de por vida. Yo prefiero la opción del agujero ya que el cable se puede estropear, o se puede quedar obsoleto (los nuevos HDMI servirán para las televisiones en 3D etc).

-Si tienes cables colgando del techo para poner luz tapa los que no vayas a usar. En un piso recién terminado suelen hacerlo así: un agujero en el centro del techo donde dejan colgando los cables para poner halógenos empotrables o lámparas. Pero es muy probable que no quieras una luz exactamente en ese sitio, por lo que antes de pintar es aconsejable decidir dónde vas a querer una luz (no hace falta que sean todas, con que sepas donde va una de ellas es suficiente), haces un pequeño agujero y pasas los cables hasta allí de forma que puedas tapar, masillar y lijar el agujero que había inicialmente, y después de pintar, no se notará nada. Si esta tarea la dejas para después de pintar siempre quedará una pequeña marca o sombra. Otro día os hablaré de cómo se distribuyen los halógenos para que quede una iluminación moderna (ya no se lleva lo de distribuir la luz por igual en cada estancia).

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-Si vas a cambiar puertas de sitio piensa en las llaves de la luz que vas a necesitar.

-Si vas a poner papel pintado: si el fondo del papel no es blanco, es aconsejable dar una pasada rápida de pintura a la pared del mismo color que el fondo del papel ya que entre una tira y otra de papel suele quedar un pequeño hueco de medio milímetro o menos por el que se entrevé la pared, y si es blanca se notará una línea blanca en medio del papel. Pintando la pared previamente esa línea se disimula mucho.

-Si tienes muebles en casa mientras haces la reforma cúbrelos para protegerlos. Si es posible pon algo más que una sábana (por ejemplo un trozo de cartón o corcho). Debes saber que cualquier superficie existente es susceptible de que sirva a un albañil para dejar sus herramientas llenas de polvo, cemento, yeso, puntas afiladas etc.

-Pide los albañiles que solo usen el wc para tirar líquidos. Si usan por ejemplo los fregaderos y lavabos para tirar restos de agua con yeso, cemento, polvo etc seguramente acabarán atascando el sumidero. O si no lo atascan del todo puede ser que reduzcan la capacidad de la tubería a la mitad.

-Si vives en un piso eres responsable de que las zonas comunes estén limpias mientras se hace una reforma, sé un buen vecino y revisa cada día que no quede muy sucio, y es así pues ya sabes, la escoba no da alergia jajaja.

Y sobre todo paciencia. Piensa que hacer una reforma es un horror cuando está todo a medias, lleno de escombros y suciedad, pero siempre debes visualizar el resultado final que siempre es fantástico.

¡Y al final cuéntanos la experiencia!

Empezando

Hola a todos!

Este es el primer post de mi blog. Esto surge porque hace ya algún tiempo que empecé a trabajar como profe y que me independicé (primero semi-independizada y luego ya del todo!). Y la verdad es que he aprendido algunas cosas que me hubiera gustado que alguien me contara en su día, cuando era una adolescente o cuando empecé a vivir sola. Así que esa es mi intención, contar algunas vivencias y aprendizajes que espero que sirvan a otras personas.

Un saludo a todos y gracias por leerme 😉