Magdalenas

Sí, este mes estoy cocinitas. Nunca había hecho magdalenas, y decidí probar con la receta de Xavier Barriga que encontré en el maravilloso blog de Velocidad Cuchara, pero no acababa de convencerme esta receta, así que la he tuneado para que se parezcan a las magdalenas que hacía mi yaya cuando yo era pequeña. Me han quedado de anuncio ¿verdad? Qué alegría me dio sacarlas del horno y verlas tan bonitas. Como siempre os doy la receta adaptada para quien no tenga Thermomix, quien la tenga puede ver el proceso en el blog de Velocidad Cuchara.

la foto

Ingredientes:

  • 210gr de harina
  • dos paquetes de gaseosas, ambas partes
  • ralladura de limón
  • 3 huevos (a temperatura ambiente si es posible)
  • 175gr de azúcar
  • 60gr de leche
  • 190gr de aceite de oliva (90 gr sabor fuerte y 100 gr sabor sabor suave)
  • Almendras en cubitos, al gusto (yo le puse como dos cucharadas)

Preparación:

  1. Mezcla la harina, levadura y la ralladura de limón. Reserva.
  2. Mezcla bien los huevos y el azúcar, batiendo durante unos 5 minutos. Os aconsejo el batidor de varillas para esto, también puedes mezclarlo con la batidora.
  3. Añade la leche, el aceite y mézclalo todo bien.
  4. Incorpora por último la harina con el resto de ingredientes y mézclalo todo bien.
  5. Recuerda antes de hornear que el horno esté bien caliente a 250ºC. Echa la masa en las cápsulas de las magdalenas. Mete en el horno, baja la temperatura a 210ºC y hornea 14-16 minutos. Listo

Tal cual salen muy buenas, mi yaya las hacía de la forma más sencilla: ponía la bandeja del horno llena de papelitos y los llenaba bastante con la masa, las magdalenas se desparramaban y se pegaban las unas a las otras. Pero daba igual, estaban espectaculares y nunca duraban más de un día, con la excusa de “mira esta qué feita se ha quedado, voy a comérmela” jajaja!

Aquí tenéis unos truquitos para que os salgan de anuncio:

Trucos y consejos:

  • Deja reposar la masa en un tupper, como mínimo 1 hora en la nevera o hasta el día siguiente. Cuando la saques mézclala un poco más y ya puedes prepararlas. De esta manera te saldrán con copete.
  • Puedes echar la masa directamente en los papelitos, pero lo mejor es que uses un molde de magdalenas además de los papelitos para que no se desparramen.
  • Llena las cápsulas hasta la mitad pues luego tendrán que crecer.
  • Para mantenerlas yo las pongo en un bol y las tapo con un paño. Y cada vez que levanto el paño para ver si siguien ahí, hay menos magdalenas!

Hala, me apuesto cualquier cosa a que si las hacéis no durarán más de dos días sobre la bancada de la cocina.

Buenísimas!!

Mozas en peligro de exitinción

Cuando era pequeña los fines de semana que mi madre trabajaba me quedaba en casa de mi abuela. Me gustaba estar allí, era un espacio diferente en el que jugar, y mi abuela aprovechaba que mi abuelito también trabajaba y estábamos las dos solas para enseñarme cosas.

Entre otras cosas me enseñó a hacer la cama como ella consideraba que se debía hacer. La cama debía ser la máxima perfección del mundo, como si en cualquier momento fuera a entrar Enrique VIII a la habitación para comprobar que la cama estaba perfectamente hecha porque si no iba a mandar que te cortaran la cabeza.

Me enseñó a sacar cada una de las capas (sábana ajustable + sábana + X mantas + edredón o colcha), airearlas si era posible en la terraza, ponerlas una a una en la cama, medir con precisión la doblez final para que al poner la almohada girada dentro quedara perfectamente integrada con el resto de las capas anteriores. Y finalmente ponerme a los pies de la cama, en un punto intermedio exacto para comprobar, mirando a un lado y al otro, si el resultado era absolutamente simétrico. Esta labor se debía hacer cada día con cada una de las camas que había en la casa y que el resto de personas trabajadoras no hacían porque salían disparadas a primera hora de la mañana, es decir, mi abuela hacía 4 camas cada día de esta manera O_o.

El primer día que mi abuela me enseñó esto con toda su buena voluntad y bajo el criterio “las buenas mozas tienen que saber hacer la cama bien hecha para cuando se casen” pensé que ser mayor sería una tortura y que ojalá inventaran una máquina de hacer la cama antes de que yo me casara.

Hoy en día, a pesar de no estar casada, me gusta tener la casa ordenada, por lo que acostumbro a hacer la cama cada día antes de irme al trabajo. Lo que mi abuela no sabe es que yo de lunes a viernes dedico 1 minuto y medio aprox a hacer la cama,. Además, aprovechando que mi cama suele tener solo un edredón (solo una capa), tomé inspiración en las revistas de decoración modernas y hago la cama de forma que las que las almohadas se apilan sin tener nada que ver con la sábana y el edredón se dobla por la mitad dejando la sábana ajustable vista. El sábado me tomo un poco más de tiempo y aireo un poco las sábanas (sin llegar a subirlas a la terraza por Diox!), por lo que los sábados y domingos dedico 3 o 4 minutos a esto.

Me resulta curioso pensar en toda la buena voluntad y buenhacer que puso mi abuela en enseñarme cosas como esta sin saber que las épocas serían tan distintas que ni por asomo se parecería la forma de hacer las cosas de principio del siglo XX a principios del s. XXI. Hay que ver cómo cambian los tiempos.

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